viernes, 20 de marzo de 2015

Destapado: Burgos era en realidad un experimento de adaptabilidad climática diseñado por investigadores del CEIEH

La primera declaración de uno de los afectados ha sido un tajante <<¡Cagüendiez!>>, que a sus 75 años de edad asegura preferir quedarse, puesto que <<Total, yo ya estoy acostumbrado al fresco>>.


Tras largos años esperando a que en la antigua Cabeza de Castilla se acabase el invierno, un equipo científico internacional acaba de destapar el que se recordará sin duda como uno de los mayores montajes de la Historia: la que todos creíamos "antigua" ciudad de Burgos, es en realidad un área geográfica que le fue cedida al Centro de Investigación en Evolución Humana a principios del siglo pasado, con el objetivo de llevar a cabo un importante experimento científico con una población humana moderna real. 

<<En su momento, les costó Dios y ayuda montar todo el atrezzo, una cúpula discretita y, desde luego, manipular millones de fotografías y documentos históricos para que a nadie le cupiese duda de que Burgos era real casi desde los tiempos en que Cristo perdió la alpargata; pero ya imagínense el ingente gasto energético necesario para refrigerar todo eso>>, asegura Pepe Pérez, antiguo contratado en el susodicho centro de investigación. 

<<Como en el fondo nos sentíamos un poco mal por tener a 177.800 personas pasando esa rasca día sí y día también durante años, decidimos diseñar una tradición cultural y gastronómica completa, para que estuviesen entretenidos y al menos pudiesen entrar en calor comiendo bien>>, ha confesado en las últimas horas María López, la nutricionista que en su día dirigió la creación y campaña propagandística de productos tales como la morcilla de Burgos, la Catedral de Burgos o el Arco de Santa María. 
<<En realidad, no nos resultó particularmente difícil: por ejemplo las yemas las copiamos de las típicas de Ávila, lo de los monumentos se saca picando un poquito de aquí y otro poco de allá, y, por ejemplo, lo de los pinchos "Cojonudos" se le ocurrió a mi difunto marido>>, relata con orgullo la científica, actualmente jubilada.

<<A ver, la intención nunca fue mala. Al fin y al cabo, le dimos a la gente una ciudad cuca en la que vivir, con una temperatura estupenda para mantener joven el cutis, y cantidad de ideas para llevar buenos monólogos al Club de la Comedia>>, se defiende el Doctor José Luis Artuaga, uno de los codirectores de la investigación, que además nos ha explicado que <<... El proyecto está inspirado en otros, algo más bestias, en los que trabajó hace unos años el doctor Mengele; vale que a él se le fue un poco más la mano, pero ya sabéis cómo son estos germanos cuando se ponen... Además, nosotros hemos demostrado cosas mucho más importantes: la capacidad de adaptación de una población humana que de hecho sacamos de Teruel -esto nos acarreó problemas secundarios, como tener que recordarle al resto de la sociedad española que Teruel existe, porque la dejamos sin querer más vacía de lo que habíamos calculado-. A mí me habría gustado titularlo "El Show de José Luis", pero por lo visto había no sé qué película americana con un nombre muy similar, así que tuvimos que conformarnos con llamarlo "Proyecto Frío de Cojones", que era menos original pero mucho más gráfico>>. 


El doctor Artuaga nos ha explicado además que buena parte de la financiación les ha venido del éxito de los escritos de George Martin, creador de la saga Canción de Hielo y Fuego e inspirador de la serie Juego de Tronos, que al parecer paga al CEIEH una cierta cantidad de dinero anual por derechos de autoría al haber reconocido que plagió de ellos la idea de Invernalia y El Muro.

<<Empezamos haciendo las mediciones del frío como todo el mundo, en grados centígrados, pero como muchas veces esta escala no era del todo precisa, porque claro, a menudo no era fiel al rollo de la sensación térmica y tal, pues tuvimos que inventar nuevas unidades de medida: el Mecagüendiez, que insertamos como expresión normalizada en el cerebro de todos los burgaleses para que ellos sin darse cuenta supieran comunicarnos la cantidad de frío que estaban pasando, y el Suputamadre, que es el equivalente aproximado a cinco Mecagüendiez. Los resultados fueron realmente asombrosos>>, afirma Teresa Rasca, responsable del termómetro.

Ahora que los científicos han logrado demostrar su teoría y se preparan para publicar los primeros papers en las revistas de Ciencias Médicas y Naturales más importantes a nivel mundial, tendrán a la vez que enfrentarse a una serie de cargos impuestos por las autoridades judiciales españolas, según ha declarado el fiscal García, <<Porque, coño, hacer eso no está bien>>, aunque los directores del equipo aseguran sentirse muy tranquilos, ya que <<Peores cosas hacen los políticos, y a ellos no les pasa nunca na>>, y <<Nosotros al menos les dimos morcilla>>. 


Por otra parte, un amplio porcentaje de los ciudadanos afectados no ha mostrado demasiados signos de sorpresa: <<A ver, si es que estaba claro que esto no era normal; llevo esperando a que me florezcan los geranios veinte años>>, <<Si habría sabido que pasaba esto, me quedaría igual porque a mí me gusta arrecirme>>, son algunas de las declaraciones de los lugareños, que, en muchos casos, parecen presentar el síndrome de Estocolmo. 

En cualquier caso, nuestro equipo informativo continúa trabajando en el controvertido destape de este fraude histórico, del que todavía queda mucho por aclarar.

Imagen: https://www.flickr.com/groups/burgosnevado/pool/99212716@N00/ consultado el 20/03/2015


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